
"Si Cañas me hubiera ganado, Federer tendría menos confianza porque este año perdió dos veces con él. En cambio, yo nunca le gané", lanzó Nikolay Davydenko, de flamantes 26 años disimulados por su incipiente calvicie. Pero Cañas no le ganó: perdió en cuartos de final con el ucraniano nacionalizado ruso en exactas tres horas por 7-5, 6-4 y 6-4. "¿Dijo eso?", se sorprendió Cañas. "Tal vez sea así...", masculló con la bronca de no poder comprobarlo. El único argentino que quedaba en el Abierto de Francia, el próximo número 1 del país, armará valijas en estas horas para iniciar unos días de descanso, acaso en Buenos Aires, tal vez Nueva York, antes de prepararse para jugar sobre césped.
Aquello que habían pensado con Gastón Etlis, su entrenador, fue modificado por decisión de Cañas no bien comenzó su partido en el estadio Suzanne Lenglen. "Planteamos algo y lo cambié porque me sentía bien, más parejo. Cuando quise volver a lo planificado, en el tercer set, no se dio como esperaba", admitió Cañitas, que luego de haber jugado por séptima vez en París saltará del 22º hasta cerca del 16º puesto en el ranking. "Si hubiera ganado el primer set, habría sido distinto. Pero haberlo perdido y empezar el segundo break abajo fue desgastante...", explicó Willy. Pero como la historia no hace concesiones a supuestos, la del partido de cuartos de final entre el argentino y el ruso deja al descubierto la precisión con la que Davydenko ejecutó su plan de golpes a las líneas, en parte ayudado por cierta insistencia de Cañas para jugarle al revés. Fue el argentino quien más tuvo que correr y no el ruso. Quizá lo único que desconcertó fue la precisión que EL 4º del ranking mantuvo buena parte del partido. Y arriesgó. Siempre. Cañas prefirió un rol defensivo y el ruso lo metió contra los flejes.
Dos sets abajo y 4-3 en el tercero, Cañas tuvo tres chances de quiebre en el octavo juego. Davydenko lo emparejó y cuando el de Tapiales logró finalmente ganarle el saque a su rival tuvo la última para torcer el rumbo del partido. El cuarto preclasificado se había preparado incluso para jugar cinco sets, por lo que su concentración y porcentaje de aciertos en las primeras tres horas no tuvo fisuras. Los vaivenes de ritmo que suele tener Davydenko, y que Cañas esperaba aprovechar con su despliegue, no ocurrieron ayer. La igualdad de Willy duró poco: Davydenko quebró, se puso 5-4 y encaminó su victoria irremediable. "Si antes me preguntabas si firmaba cuartos, decía que no. Creo que estaba para más, jugando bien. No siento frustración, sí el sabor amargo porque pensé que podía estar en semi o en la final".Que cuente la vuelta de Cañas. Y que en canchas duras, donde se siente "capaz de mostrar el mejor tenis" y venció dos veces a Federer, pueda consolidar su recuperación. No importa qué habría pasado si...




